El Último Edén de las Sabanas
Una vez pasada la entrada de Ngorongoro la vegetación se vuelve densa, en una mezcla de selva y bosque. Me recuerda al paso por las montañas en Tzeneen, Sudáfrica. Tras unos kilómetros de ascenso, nos detenemos en la cima, en el mirador desde donde se observa la panorámica completa de este famoso cráter. Es precioso, las montañas de picos irregulares se alzan hasta 600m y rodean la planicie de 20 km. En el centro, un lago salado. El pasto es corto y dulce y se extiende uniforme por toda la superficie.
Bordeamos las montañas por su cara externa buscando el paso que nos llevará al interior de la caldera. Esta carretera el la única que comunica el sur con Serengueti, las últimas extensiones donde aún habitan manadas de herbívoros a millares y de carnívoros a decenas. Este es el último edén de las sabanas.
En nuestro camino encontramos un pueblo Masai con sus correspondiente ganado. También vemos algún ñu y pocas gacelas. Al parecer cuando el Serengeti fue declarado parque nacional y Ngorongoro zona protegida y este último también patrimonio de la humanidad, hubo un acuerdo para que estas gentes saliesen de zonas de fauna salvaje. Tras numerosas negociaciones acordaron que abandonarían parte de las tierras y el cráter pero se quedarían en esta ladera.
En no más de veinte minutos descendimos a la planicie. He de confesar que para alguien como yo acostumbrada a ver fauna salvaje, este lugar no me impactó en el momento. Fué tras salir y asimilar el concepto cuando desarrollé una gran admiración y me enamoré de este este cráter lleno de vida.
Perfecto y frágil son las palabras que describen a Ngorongoro Crater.
El equilibrio en el que se mueve este ecosistema, es absoluto. Hay suficiente de todo y demasiado de nada. Las poblaciones de herbívoros complementan perfectamente a los carnívoros y las aves dan ese toque de biodiversidad. Está todo concentrado pero cada quien en su territorio. Nada más llegar aún en la zona rocosa un tímido caracal (lince rojo) y en la copa de una acacia aislada un nido de una pareja de águila secretaria. Abajo, a primera vista varios leones haciendo lo que estos felinos hacen el ochenta por ciento del tiempo, dormir. Delante, unos chacales, y detrás gacelas y ñus. Conducimos serpenteando por los senderos. Hipopótamos en charcas, hienas al medio día y al descubierto, lo que me asombra. Un gran grupo de doscientos búfalos caminan hacia la sombra. Dos rinocerontes negros a lo lejos. Elefantes machos adultos solitarios en el pequeño bosque de acacias y en otra zona también resguardados del sol, un grupo de unas veinte hembras con la crías. Una pareja de grullas coronadas (crown crane) y cormoranes entre otras aves. Pero mi visión elegida es sin duda los miles de flamencos en la charca salada central. Este fondo rosa es una pintura perfecta que contrasta con el primer plano de cebras y antílopes. Este lugar es tan idílico que parece irreal, tengo casi la impresión de estar en un zoo donde en tres horas has visto “todo”. Esta asombrosa interconexión de especies era la ecuación normal no hace demasiado tiempo.
La esencia de Ngorongoro no está en su perfección, si no en su fragilidad.
Como cualquier equilibrio, es fácil de romper. Numerosos factores pasan por mi cabeza:
A) DESEQUILIBRIO DE ESPECIES
Entiendo que las poblaciones de herbívoros, hienas y otros pequeños carnívoros es regulada por los leones, y que la población de leones es autorregulada por espacios territoriales y jerarquía. Es decir, cuando un león macho o hembra llega a la madurez, es expulsado de la manada y obligado a buscar nuevos territorios fuera del cráter. Otra opción es que se aplique el manejo de poblaciones como si fuese un lugar vallado, donde los veterinarios los capturen y transporten a otros lugares. Tengo que preguntarlo.
Los elefantes están en mandada pero no desproporcionados, vemos dos o tres machos adultos y un grupo de unas veinte hembras con sus crías. El número parece adecuado considerando la extensión y características del lugar. No hay excesivo pastoreo aunque las acacias en la zona de bosque todas tienen el tronco dañado por colmillos de elefantes. Sin embargo como la naturaleza es sabia, esta especie de arboles aquí, han desarrollado un mecanismo de regeneración de su tronco.
¿Pero qué mantiene a los elefantes en equilibrio aquí? ¿Veterinarios los trasladan cuando su número es demasiado alto? ¿Tienen un plan de contracepción con vacunas autoinmunes? ¿O es la sabia naturaleza la que regula este lugar? Entiendo que en esta ocasión es esta última.
Los elefantes están bajo gran presión no sólo por la caza furtiva si no también por la pérdida de hábitat. Como si los pobres no tuviesen suficiente con el conflicto con humanos, ahora parece que también tienen la culpa de ser los mayores animales en tierra firme. Me explico:
En África la población de elefantes está decreciendo a un ritmo extremo, de los millones que había hace no más de cien años, ahora no quedan más de 200.000.
La mayoría de ellos se concentran en zonas específicas y en el sur de África, lo que hace que haya una superpoblación en áreas donde hay comida y está protegidos, como es el caso de Botswana en el delta del Okavango, Chobe y Sudáfrica en Kruger. Este hecho inducido por el hombre, rompe el equilibro natural afectando a otras especies debido al impacto que tienen estos grandullones en pastos y árboles. Entonces ahora teóricamente tenemos el problema de superpoblación de elefantes en áreas específicas y de otro lado las poblaciones están colapsando a nivel de continente. Mi teoría de la carga ganadera (número de animales por territorio) es: ¿Cuántos son demasiados elefantes? ¿En qué números históricos y relatos nos basamos para hacer estas afirmaciones? Para controlar el número de animales y para justificar el ego de hombres y hacer negocio (o economía sostenible), en estos países se implementa la caza regulada de los mismos.
Volviendo a Ngorongoro, donde como decía el equilibrio es perfecto y no hay demasiado de nada, si no tenemos cuidado pronto sí habrá menos de todo. Hemos tenido la suerte de ver dos rinocerontes negros de lejos, del total de tres, ocho, o quince o veinte según a quién preguntes. Al parecer, día y noche hay anti-furtivos camuflados en puntos estratégicos vigilando a estos bicornios. Lo que hace poco era una especie común ahora es una rareza.
Quedan 5000 rinocerontes negros en África y el 90% en países del sur.
En Tanzania al igual que todo centro África se han cazado de forma legal e ilegal hasta casi exterminarlos. El los años 20 hubo una campaña en Tanzania para matar rinocerontes pues los colonos blancos creían que había demasiados… la estupidez humana no tiene límites. Ahora los pocos que quedan los protegemos a toda costa, pues la amenaza furtiva es más presente que nunca. Las mafias de fauna salvaje están a la cabeza del tráfico ilegal mundial. En la reunión de Arusha, me comentaban la necesidad de tener un centro de rescate y profesionales formados en cuidado de huérfanos. Hace unas semanas rescataban una cria de rinoceronte negro que estaba siendo atacada por hienas. Lo normal en otras circunstancias sería dejarles el festín, pero a estas alturas, ninguna hiena tiene el lujo de comer carne de rinoceronte. El pequeñín murió días más tarde por la falta de conocimientos y personal especializado. Por irónico que parezca en todo Serengueti hay dos veterinarios, no tienen clínica, ni helicópteros para desplazarse. A si que bueno, por lo menos ahora WSF tiene unos cuantos proyectos que atender.
B) IMPACTO DE ENFERMEDADES INFECCIOSAS
Añadida a mi preocupación, está la posibilidad de transmisión de enfermedades. Como decía previamente en mi relato, al llegar vimos vacas, ñus y gacelas en la misma área. En los círculos internacionales de sanidad humana y ganadera, se ve a la fauna salvaje como reservorio de enfermedades. Pero desde el concepto de veterinaria de fauna salvaje, veo una vaca o perros en un lugar como este y me da pánico. Si el patógeno erróneo entrase en este lugar haría una masacre. Ya hace unos cinco años en Serengueti, el virus del moquillo canino fue transmitido de perros a leones y aniquiló el 40% de estos grandes felinos al igual que la rabia lo hizo con perros salvajes.
Además de incrementar el número de veterinarios y centros de rescate y laboratorios, uno de los proyectos que Wild Spirit Fund propone es el control de enfermedades de ganado y animales domésticos en comunidades colindantes.
Esto incrementaría la producción ganadera, mejoraría la salud humana y preservaría la fauna salvaje.
De vuelta a Mto Wa Mbu, la pequeña ciudad junto al Lago Manyara, me reuní con otro compañero veterinario de gran experiencia y reconocida posición. Como bien me habían dicho, es un caballero. De buena formación y aún mejores formas, este veterinario es de los pocos empleados por Tanzania Wildlife Authorities. El lucha a diario por mantener la sanidad de la fauna salvaje en Serengueti, entre otros parques nacionales en Tanzania. Le hice la pregunta mágica, What needs to be done? y puso en palabras mis ideas.
Desde que hemos roto el equilibrio, las enfermedades en fauna salvaje son “a silence killer”.
Necesitamos no solo un plan nacional, si no profesionales cualificados para lidiar con muestras y análisis. Además actualmente solo somos cuatro veterinarios de fauna salvaje en todo el país.
Parque Nacional de Taranguire
Tarangire (Tara=río gire=facoquero), un parque nacional de 2850 kilómetros cuadrados. Su tierra árida resulta fértil y rica en minerales que los animales toman como suplemento a su dieta. Los lagos de aguas grises reciben cada mañana y cada tarde un sin fin de animales. Manadas de cientos de cebras y ñus andan en fila y en dirección a estos abrevaderos o pastan en las grandes extensiones. Gozo como una niña del lugar. Tiene numerosos árboles y predominan los ancestrales baobab. Es un escenario similar a Sudáfrica, pero estas grandes manadas son algo nuevo para mi.
Avistamos varios grupos de cálaos terrestres (Bucorvus leadbeateri), son mis aves preferidas y están en peligro de extinción. Siempre dije que son las brujas del bosque, y un día leyendo un libro descubrimos que numerosas culturas africanas los consideran pájaros espirituales y con poderes especiales. Es necesario ver a un cálao terrestre de cerca en libertad y que te mire con esas enorme pestañas para entender lo que digo. Pasan la mayor parte del tiempo en tierra pero anidan en grandes árboles. Debido a la deforestación, no tienen hogar y además esas mismas culturas que los admiran los matan y usan su cabeza como amuletos.
Tarangire es un oasis para elefantes, cientos viven en este paraíso natural. Nos detenemos a las orillas del río donde un grupo de hembras lideradas por su correspondiente matriarca se refrescan y pastan. Una en particular llama mi atención, su cría de tres años esta mamando. Los elefantes tienen dos mamas en el torso al igual que las mujeres. Tiene rasgos muy femeninos y nobles, no debe de ser muy vieja pues aún cuenta con una belleza fresca, quizás mi misma edad, unos treinta años. La observo con el alma encogida. Un par de grandes colmillos completan su hermosura. Bajo la mirada avergonzada y entristecida, pues no sé por cuánto tiempo vivirá.
Su hermosura es su sentencia en esta guerra despiadada del marfil. Le pido a Dios que por favor la proteja hasta que las almas buenas de este mundo nos consigamos organizar y le podamos ayudar.
En Sudáfrica, al igual que en muchos países ya no quedan elefantes de grandes colmillos. A lo largo del siglo XX fueron cazados como trofeos y los pocos que restan en este siglo XXI son matados por furtivos. En esta selección artificial, el gen recesivo de colmillos cortos o no colmillos es el superviviente, dando lugar a manadas sin sus emblemático marfil. National Geographic publicó un artículo hace unos meses titulado “Los elefantes están dejando de producir colmillos para protegerse de los furtivos”. No, no es así, los hombres estamos exterminando el gen de grandes colmillos.
Aquí la mayoría de los baobabs tienen el tronco dañado tras siglos de afilarse los elefantes sus colmillos. Esto tiene un efecto en la supervivencia de los árboles. Pero hay algo claro, en la naturaleza cada uno se mide con alguien de su tamaño, y los baobab y elefantes han convivido durante milenios por una razón. Sólo en el minúsculo planeta de el Principito, los gigantescos árboles no eran bienvenidos. Por desgracia pareciese que nuestro planeta tierra es cada vez más pequeño y estos mega árboles y mega-herbívoros ya no son bienvenidos. El hecho cierto es que ahora éstos megas están obligados a vivir en espacios confinados.
En algunos de los gigantescos baobabs hay grandes oquedades. Eran y lo siguen siendo, los escondites de los furtivos. Hace años rinocerontes blancos y negros pastaban en este lugar. Tarangire era conocido como el parque de los rinocerontes y los elefantes. El más pequeño de los dos ya ha sido aniquilado aquí y en casi toda Tanzania.
Cuatro elefantes son matados cada hora, 96 al día y 5 rinocerontes al día.
En la última década 10.000 elefantes/año asesinados.
En 2018, 1800 rinocerontes
El cuerno de rinoceronte se cotiza en el mercado negro a 100.000$ el kilo y el colmillo de elefantes a unos 8000$. La teoría es clara, mientras menos rinocerontes y elefantes mayor valor tiene el producto. El cuerno frontal de un rinoceronte blanco puede pesar de cinco a ocho kilos y el otro unos dos o tres en un rinoceronte blanco y unos cinco en uno negro… hagamos cuentas pues. Por contra, el valor de un rinoceronte vivo no llega a los 50.000$.
En los últimos dos años las cifras de asesinatos han bajado un poco, no precisamente por que la demanda haya disminuido, o la seguridad mejorado, si no porque cada vez hay menos animales que matar y es mas difícil llegar a ellos.
En Taranguire me llama la atención no ver depredadores a pesar de la inmensa cantidad de presas. Solo encontramos dos leones a lo lejos. Esto no es normal y no difícil de adivinar. Los furtivos también matan a los carnívoros. A leones para que no molesten a la comunidad, los guepardos por sus pieles, las hienas para que no se coman la cabras… y así… con todos.
A pesar de no tener vallas pareciese que los animales supiesen perfectamente dónde está el límite. En cien metros pasas de ver tierras de agricultura desnudas y sin un solo árbol, a un ecosistema lleno de vida. En la estación seca las manadas se quedan en Tarangire pues en su río y lago principal siempre hay agua y los minerales y sales de su tierra les proporcionan electrolitos. En la estación de lluvias, este terreno es un barrizal donde se hunden las pezuñas creando el ambiente idóneo para infecciones podológicas. Por tanto los animales migran hacia Lake Manyara National Park a 100km. En el camino pasan por zonas de tierras cultivadas y rebaños de ganado de los Masais. Evidentemente hay algunos daños en los huertos y pérdidas de cabras y vacas. Existe un “pasillo” “corredor”, es un paso natural destinado a conectar un parque con otro. Pero aldeas de Masais se han asentado también en este paso y ahora se quejan del daño que los animales hacen a sus pequeñas posesiones. Esta es una excusa perfecta para exacerbar odios y justificar el furtivismo. Lo que está claro es que desde los gobiernos y proyectos de conservación hay que poner el límite en algún sitio, pues lo humanos carecemos de él.
Me despido de Tarangire y volvemos a Arusha, ya que al día siguiente temprano vuelo hacia Uganda. Ha sido una experiencia maravillosa, un abrir de ojos y un confirmar de ideas. El valor de la tierra en Tanzania no radica en sus Tanzanitas (diamantes azules), si no en la vida salvaje que habita en su superficie y la riqueza arraigada en su buena gente.
En Swahili, safari significa viaje.
Ahora, sí, ya he comenzado mi verdadero safari por África.
Blog
Tanzania – 1/2 Tierra de Masais
En el territorio masai, las tierras les pertenecen por derecho hereditario. Tradicionalmente eran nómadas. En los últimos años se ha promovido la agricultura, lo cual está haciendo que se vuelvan más sedentarios. En zonas colindantes con parques naturales, ahora se cultivan tierras antes ocupadas por la sabana, zonas históricas de paso de animales, de elefantes entre otros muchos. Esto lleva a conflicto.
Uganda parte 4/4: Si apuestas por la vida, la vida te devuelve mucho más
"Entiendo y respeto más que nunca a Jane Goodall, por haber explorado sola, durante años, estos inhóspitos bosques de centro África y me identifico cuando decía que aquí en estos bosques encuentras la paz absoluta"En la baranda de madera de un exclusivo lodge, la paz...
Uganda parte 3/4: Paraísos naturales amenazados por el desarrollo económico
¿A qué se debe tal interés?"A lo largo del río Nilo se extienden cinco yacimientos de este oro negro y mortal. Uganda, al igual que la mayoría de África le ha vendido su alma al diablo"Al día siguiente tocaba expedición a la parte Este y conocer las cataratas que dan...
Uganda, parte 2/4: Wildlife Vet work, Poaching and Bushmeat
La cruda realidad "La corrupción a todos los niveles junto con la avaricia, que no la necesidad, son un demonio de nuestra era."Al alba nuestro conductor nos recoge para encontrarnos con los veterinarios. Tras unos minutos de espera en la entrada del Parque Nacional...
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Camino de Uganda "What needs to be done?"Parto del aeropuerto de Kilimanjaro, Tanzania, camino de Entebbe, Kampala, Uganda. Lejos de esas avionetas destartaladas, viajo en un Airbus último modelo operado por Air Tanzania. Creo que es uno de los vuelos mas bonitos que...




