La cruda realidad

«La corrupción a todos los niveles junto con la avaricia, que no la necesidad, son un demonio de nuestra era.»

Al alba nuestro conductor nos recoge para encontrarnos con los veterinarios. Tras unos minutos de espera en la entrada del Parque Nacional Machison Falls, tres coches aparecen con rangers y nuestros compañeros. Tras saludarnos comienzan los preparativos. Gratamente me asombro al ver la gran organización que tienen y la calidad del material veterinario con el que trabajan. Todo es importado desde Sudáfrica a través de las mismas compañías con las que nosotros trabajamos. Rifles en muy buen estado y dardos nuevos. Como era de esperar las drogas anestésicas son la misma combinación que en el sur, etorfina (anestésico principal) y azeparona (sedante), sólo que aquí añaden hyalase para búfalos, lo cual tienen todo el sentido del mundo. Hyalase (hialuronidasa) es una enzima que ayuda al coctel anestésico a penetrar con mayor facilidad a través del músculo y ser absorbido rápidamente. Puesto que ellos no usan helicópteros, el tiempo de inducción tiene que reducirse al máximo. Este concepto de no trabajar con helicópteros es sorprendente. Por falta de presupuesto, tanto aquí como en Tanzania no los usan para capturas o solo en operaciones muy específicas y externamente financiadas. Los modelos que utilizan son extremadamente caros de volar pues no son los pequeños R44, si no los gigantes que tiene el ejercito. Este hecho es algo casi impensable para cualquier veterinario sudafricano. Con especies como búfalos no es un gran problema, pero con otras más sensibles como jirafas o elefantes, un helicóptero minimiza el riesgo para humanos y animales. Lo importante es saber trabajar con los recursos que se tienen, pero en cualquier caso, sería ideal conseguir esta maquina ágil para incrementar la capacidad de reacción veterinaria y salvar numerosas vidas animales aquí y en Serengeti.

Tras un briefing a los rangers, quienes escuchan en formación, comienza la jornada de trabajo. Tres veterinarios de UWA, dos técnicos de diagnóstico encargados de tomar y procesar las muestras y ocho rangers. Los primeros animales son objetivos fáciles, pero a medida que la manada sabe nuestras intenciones, incrementa significativamente la distancia de separación. Este ejercicio rutinario no es frecuente. Las muestras se toman al 5% de la población de forma aleatoria. El objetivo es establecer el estatus sanitario de la población total de búfalos en el este parque nacional. Las muestras serán analizadas en un laboratorio en Kamapala el cual es de estándares internacionales aunque especializado ganado domestico y no es fauna salvaje.

La importancia de este ejercicio no es solo crucial para la salud de los búfalos, si no también y sobre todo para el control de enfermedades en ganado doméstico, pues los búfalos son reservorios naturales de ciertas enfermedades infecciosas mortales para vacas o con gran impacto económico en la industria cárnica y lechera. Para la mayoría de los lectores el hecho de chequear fauna salvaje para control de enfermedades puede sonar como una locura o un absurdo, pero no es ni lo uno ni lo otro. Hace años esto no era necesario o se realizaba en zonas muy específicas y excepcionales de interacción entre vacas y fauna salvaje, ahora estas zonas llamadas áreas de interface son algo común. El número de ganado es paralelo al crecimiento de la población humana. En una economía de subsistencia el modelo de ganadería es extensiva, esto significa reducida productividad en grandes extensiones. Históricamente no era un problema pues las extensiones naturales eran numerosas y las zonas donde los pastores se movían también. Ahora, con el desarrollo económico y la explosión de la población humana, la extension de áreas de viviendas, la agricultura y ganadería han invadido el territorio natural, condenando a la fauna salvaje a vivir en espacios muy reducidos, donde además el conflicto con humanos y ganado, es casi inevitable. Esta interacción es un arma de doble filo.

«En la naturaleza, las enfermedades infecciosas en fauna salvaje son el control de poblaciones. Son una parte necesaria de los ecosistemas. Pero debido al desequilibrio, ahora, el trabajo veterinario es imprescindible.»

De un lado, la fauna salvaje vive, o vivía, en equilibrio con enfermedades. Las enfermedades infecciosas y parásitos no son más que el perfecto control de poblaciones, y son necesarias en la naturaleza. Son una parte necesaria de los ecosistemas y actúan en equilibrio. Pero los humanos estamos rompiendo ese equilibrio. El problema surge cuando condenamos a animales a no poder migrar “escaparse de áreas infectadas” o cuando la población animal es tan reducida que cualquier factor externo es una codena a la extinción. Además en esta interacción de la fauna salvaje con ganado ambos se exponen a enfermedades nuevas para su sistema inmune, no teniendo ningún tipo de defensas. En el caso de la fauna salvaje es un buen ejemplo la tuberculosis, causado por Mycobacterum Bovis y traído a Africa durante la época colonial. Este patógeno fue introducido en Kruger National Park a mediados del siglo XX. La tuberculosis en una enfermedad de desarrollo lento y contagio silencioso pero su fisiopatología es distinta según especies. Actualmente el ochenta por ciento de los búfalos de Kruger están infectados y es como un fuego incontrolable transmitiendo a todos los demás mamíferos del parque. Es difícil ver lesiones externas en búfalos o confirmar que los individuos seniles mueren por esta enfermedad, pero es obvio en leones, quienes mueren a edad temprana y en los adultos son claras las lesiones en órganos internos y piel. Si en su momento, hubiese habido un buen plan de control de enfermedades y controles rutinarios esto no habría pasado, ahora es nuestra responsabilidad aprender de los errores y establecer la infraestructura veterinaria necesaria para que no se repita en otros parques de África. De otro lado tenemos enfermedades naturales en búfalos que afectan a vacas, un ejemplo claro es la fiebre aftosa. Esta enfermedad no es mortífera, pero sí causa perdidas económicas astronómicas en el país infectado y países libres estableciendo medidas de protección. Cuando hablamos de estos temas estamos comparando pérdidas económicas asociadas a ganado versus perdidas de especies salvajes. Por desgracia por el momento la financiación y apoyo internacional para mitigar perdidas económicas es sustancial, pero para la fauna salvaje es mínimo o inexistente en la mayoría de los países.

Trabajamos a lo largo de la mañana y tras parar unas horas cuando las altas temperaturas comprometen la anestesia, seguimos por la tarde. De vuelta a nuestro alojamiento a mitad del día detuvimos los coches en el camino. A unos diez metros de la carretera la realidad nos dio una bofetada. Un grupo de tres campesinos (furtivos) descuartizaban un hipopótamos y lo que era peor. Dos guardas (rangers) estaban con ellos, el resto de los furtivos salieron corriendo. Pillados con las manos en la masa, ahí estaban con todos sus cuchillos (pangas) y hachas cortando en porciones este hipopótamo joven. Las embarcaciones les esperaban a pocos metros para transportar el festín a la otra orilla del río donde vive la comunidad. Exactamente dos minutos antes, nos paramos a observar la perspectiva del Nilo y la silueta de un elefante. Me llamó la atención las embarcaciones paradas en la misma orilla y pregunté a Robert:

—¿Y estos?

— No, son simples pescadores— Contestó.

— ¿Pescadores o furtivos?

La experiencia y mi sexto sentido ya me han enseñado a desconfiar. Bueno, resultaron ser furtivos…
Los rangers intentaron justificarse alegando que acababan de llegar y otro sin fin de excusas sin sentido, entre otras que este animal estaba enfermo y había muerto el día anterior. El veterinario jefe, como mayor responsable de la situación ordenó:
— ¡Desarmar a estos hombres! Para mi sois culpables hasta que se demuestre lo contrario— .

Me acerqué a ambos compañeros veterinarios y comenté:
— Este animal lo han matado hace dos horas como máximo, la sangre aún no esta coagulada, la musculatura fresca y ni siquiera la ha dado tiempo a las moscas a venir—. Ambos me dieron la razón.
El hecho del furtivismo de fauna salvaje tiende a justificarse con el argumento de “Pobre gente, tienen hambre y no tenían otra opción. La comunidad no ve los beneficios de los parques nacionales.” Tras muchos años intentando comprender y dar una opinión de forma más informada y justa posible, ahora soy bastante tajante.

«La fauna salvaje son víctimas, no los responsables de la pobreza de la gente que vive a su alrededor»

1- Pobre gente, no tiene que comer. Es cierto que la abundancia brilla por su ausencia, pero suerte ya no estamos en época de guerra ni sequía. Esta gente no se muere de hambre, son pescadores, lo mismo que han sido toda la vida y tienen total acceso al Nilo. Puede que en el pasado, en ocasiones, si cazasen como alimentación proteína complementaria, pero desafortunadamente, en el presente, estas situaciones de caza irregular no se pueden tolerar.

2- Es esto necesidad o codicia. Is need or greed? Al igual que los hipopótamos, gente local mata a diario a rinocerontes por su cuernos y elefantes por su marfil. En este parque ya no hay rinocerontes pues hace años que los exterminaron. Con un trabajo humilde puedo alimentar a mi familia, pero con marfil puedo hacerme rico. Con pesado pues vivir, pero con hipopótamo como mejor y además uno menos que temer. Si fuese necesidad mataríamos la vaca del vecino, no la fauna salvaje. En cualquier situación económica y social, todos sabemos lo que está mal y lo que esta bien, la vida nos tienta a diario y somos nosotros los que elegimos, son pocas las ocasiones en las que no tenemos elección.

3- “Pobre gente, se les da más protección a la fauna salvaje que a ellos. Los turistas vienen a ver animales y no les importa la gente local.” No es cierto. El turismo contribuye a la economía del país y apoya de forma directa la creación de empleo en estas zonas. Gobiernos y organizaciones internacionales empatizan más con sus congéneres, los humanos, y por tanto existe mucha más ayuda humanitaria. La fauna salvaje esta bajo una presión incalculable y no podemos permitir no proteger lo poco que queda. La fauna salvaje son víctimas, no los responsables de la pobreza de la gente que vive a su alrededor.

4. Los gobiernos deben poner medidas de prevención para la sobrexplotación de los rios y lagos por parte de la gran industria, para que tengan suficiente pescado la gente local. También deben controlar la toxicidad y contaminación de las aguas que matan toda vida en ellas. Un ejemplo es el lago Victoria, 500km al sur. Hace dos años, estaba al borde del colapso por la mala praxis en la pesca por comerciantes. Ahora con regulación gracias a la intervención de UWA se está recuperando.

5- Los pobres rangers tienen un salario bajo y no tienen opción. Tienen un salario muy razonable, pero por supuesto al igual que policías en Africa y Sudamérica, y al contrario que cualquier trabajo honesto, se gana más dinero del lado de la corrupción y la mafia.

Como decía el conductor:
— Esta gente va directa a la cárcel y no tengo ninguna empatía por ellos-.
Por suerte en Uganda, y a excepción de la mayoría de los países Africanos, parece que el sistema penitenciario para delincuentes de tráfico de fauna es eficiente (siempre y cuando no sucede en las altas esperas).

«Miles de animales son matados aquí y en el resto de los países. Si no tomamos medidas drásticas, la poblaciones de fauna salvaje se dirigen en una sola dirección, la extinción.»

Al atardecer, antes de irnos, encontramos una búfalo con una cría, donde la madre cojeaba notoriamente por lo que parecía un lazo. Así fue, un grueso alambre estrangulaba distalmente una de las extremidades posterior. El tejido de granulación era prominente, lo que indicaba este animal llevaba varias semanas intentado sanar la herida y sufriendo. La estrangulación era tal que parecía fuese a perder la pata a partir de la segunda falange. Todo lo que se puede hacer en estas situaciones es quitar el cable, limpiar la herida y esperar lo mejor. Tras revertir la anestesia y despertarla, no encontrábamos el ternero. El veterinario jefe ordenó a los ranger localizarlo para asegurarnos que no se había ido lejos pues era casi de noche. Por suerte estaba cerca.

He aquí otro conflicto humano-fauna salvaje, “the bush meat” = la carne del bosque. Este lugar está infestado de estos lazos trampa y los casos de animales atrapados o heridos se repiten a diario. Además de los casos presenciados con la búfalo y el hipopótamo, aquí no es difícil ver elefantes con trompas amputadas, carnívoros estrangulados… El sistema es simple, se coloca un lazo de metal, al pisar el animal y tirar se cierra. Mientras más tiras más se cierra. Está diseñado para cazar pequeños antílopes. El cazador lo pone en zonas de pasos de animales y los revisa una o dos veces a la semana. Los pequeños animales quedan atrapados y los grandes rompen el cable pero el lazo se queda en ellos. En este sentido, también hay un debate sobre necesidad o codicia. Tras conocer la realidad muy de cerca en la reserva donde vivimos en Sudáfrica y leer artículos relacionados, mi opinión es firme. A excepción de países en guerra o conflicto, donde no hay que comer, en el resto de los lugares los lazos son sencillamente un deporte, mala consciencia e irresponsabilidad de los cazadores furtivos. La carne de fauna salvaje se paga bien por lo que es una forma adicional de conseguir dinero fácil y sin costes asociados.

Estos animales lisiados en pocas ocasiones pueden ser tratados por el estrés al que se les somete en hospitalización. Sólo en casos de animales muy jóvenes, huérfanos, animales pequeños manejables y especies de importancia en conservación se pueden tratar más intensamente y re-introducirlos. Bueno esto, si se tiene un centro de rescate u hospital veterinario de fauna salvaje, con veterinarios especializados, lo cual brilla por su ausencia tanto en Uganda como en Tanzania. He aquí otro de nuestros proyectos.
El problema no es un hipopótamo o un búfalo, el problema es que si esto lo presenciamos en tan solo un día, ¿Cuales serán los números en un año y en un continente?. Miles de animales son matados aquí y en el resto de los países. Si no tomamos medidas drásticas, la poblaciones de fauna salvaje se dirigen en una sola dirección, la extinción.

Fotografías realizadas por Fabiola Quesada ©

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